Miera se columpia hacia la promoción de la comarca

Turista columpiándose en el nuevo atractivo regional mientras observa una panorámica del paisaje | Adrián Martínez
Los Pozos de Noja atraviesan por un momento de revitalización mediante la construcción de nuevos atractivos turísticos como un columpio gigante y un banco de madera. El Ayuntamiento de Miera y el Grupo de Acción Local de Valles Pasiegos han sido los responsables de su instalación, estos últimos encargados de su financiación a través del programa “LEADER”, impulsado por la Unión Europea. A su vez, su levantamiento explora promover un desarrollo sostenible de la zona a causa de atraer turistas a la región, conllevando a la creación de empleo y la mejora de la calidad de vida en el área rural.
El GAL halaga su construcción y define el columpio como un elemento “distintivo”, pero que en ningún momento sustituye al principal atractivo de la región de Miera, el paisaje natural, y es entendido como un añadido. “El columpio gigante ofrece una experiencia única y emocionante, permitiendo a los visitantes disfrutar de vistas panorámicas impresionantes mientras experimentan la sensación de volar sobre el paisaje montañoso y el mar Cantábrico”, afirma el Grupo de Acción Local.
La repercusión mediática del proyecto ha sido considerada como un “éxito” por su total financiador, detrás de un planning de promoción sin ninguna base estratégica, se ha logrado dar a conocer Miera en ámbitos nacionales e internacionales. “No hay un plan de marketing específico tras la presentación del columpio gigante en los Pozos de Noja. Sin embargo, la sola presentación de esta nueva atracción ha causado un gran impacto en los medios de comunicación y en los influencers de las redes sociales”.
“Antes de la instalación del columpio gigante, es posible que la zona de los Pozos de Noja fuera poco visitada”, afirma la asociación para el desarrollo de los Valles Pasiegos
Ayuntamiento y Grupo de Acción Local acuerdan que la falta de atracciones específicas y el limitado fomento turístico eran un punto a mejorar en el valle pasiego de Miera. La zona ha ganado visibilidad y ha dejado de “pasar desapercibida” a ojos de los turistas. Además, el GAL contempla la opción de volver a edificar en Miera gracias al proyecto “LEADER”, pero siempre “garantizando la conservación de los recursos naturales y culturales de la región para las generaciones futuras”.
Al mismo tiempo, Óscar San Emeterio Tapia, director de gabinete de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, reconoce que el columpio no es una actuación impulsada por la Consejería, otorgando un mérito íntegro hacia el pueblo de Miera y la organización oficial pasiega.
Los objetivos del Ayuntamiento de Miera con estas dos construcciones son fomentar el turismo responsable, es decir, que conserve el entorno natural y cultural, diversificar la oferta turística de la zona y combatir la despoblación por medio de medidas que consideran como iniciativas “innovadoras” y “colaborativas”. Si bien, la meta de estos propósitos es dinamizar la economía local del valle de Miera, generando oportunidades económicas que repercutan en activos locales y de alrededores como cuevas, museos o iglesias.
Laura Recalde, guía de la cueva de Sopeña (Salitre ll) comenta que la construcción del columpio ha sido un reclamo turístico acertado para la cueva. Esta ha pasado de ser una gran desconocida a ser muy visitada. “Nos visitan de toda España y parte del extranjero”, asegura la responsable de las visitas guiadas. Además, desde la cueva manifiestan la similitud entre los visitantes de los Pozos de Noja y el columpio y la cueva. “A la mayor parte de la gente que le gusta el senderismo y la naturaleza, también les gusta visitar las cuevas”, afirman.

El pueblo olvidado
Miera es unos de los pueblos que pertenece a la España vaciada, la poca gente que vive habitualmente en el territorio meracho, es decir de forma continuada y durante todo el año, es mayor de los 65 años de edad. No obstante, el Ayuntamiento y el GAL han sabido superar el desafío que suponen estas circunstancias y han conseguido crear una atracción de carácter versátil y apta para todos los públicos.
Independientemente de la edad, pero también del perfil, el Grupo de Acción Local refuerza su idea de que esta combinación de aventura y belleza natural tiene el potencial de atraer a un público amplio, desde familias en busca de actividades al aire libre hasta amantes de la naturaleza y aventureros en busca de nuevas experiencias.
“Que conozcan el valle es importante para la gente que quiera vivir en plena naturaleza”
José Miguel Crespo, alcalde de Miera, afirma que no se busca una masificación de la zona, si no una lucha contra la despoblación. Por el contrario, los vecinos de Miera han comenzado a mostrar su descontento hacia el inminente aumento de circulación en el valle y las redes sociales proceden a mostrar lemas como “No al turismo masificado”.

Carretera de acceso
El grupo de visitantes que han optado por subir a los Pozos de Noja en coche o cualquier otro tipo de vehículo se ha enfrentado a un problema común como es la carretera de acceso, la cual consta de un asfalto irregular y pedregoso. “El camino es bastante difícil, no cualquiera puede venir. Para los jóvenes que no tengan tanta experiencia a la hora de conducir puede ser algo difícil”, admite Celia Arriola González-Pinto, turista que viajó a admirar el columpio y sus vistas. Añade que los días de lluvia todo se llena de barro y es complicado de visitar.
Primer caso de vandalismo
La zona de moda de los valles cántabros también se ha visto sometida a los primeros actos vandálicos por parte de salvajes, que enrollaron el asiento del columpio al mástil. Un nudo que fue desenredado por un turista de domingo que sintió empatía por todos los niños que deseaban balancearse e impulsarse para sobrevolar las montañas. Esto ha suscitado, nuevamente, críticas en las redes en forma de queja hacia el mantenimiento del lugar, reforzando su pensamiento en el estado del cartel explicativo de las vistas situado en el mirador.